Sus tetas pequeñas golpeaban mi rostro, yo trataba sin éxito de capturar aquel pezón entre mis dientes, sus labios entre abiertos a ratos besaban mi boca, a ratos solo jadeaban, cerraba los ojos mientras alzaba la cara buscando callar el ventilador del techo, que con furia giraba ruidosamente. La miraba fijamente a los ojos mientras mis manos sujetaban sus nalgas por debajo de su falda y su sexo arremetía contra el mío en un absoluto frenesí, recargado contra el sillón la firmeza del piso me calaba hondo en los huesos, aun así no podía detenerme, el simple hecho de mirarle con la blusa abierta su pecho desnudo era ya para mi excitante, el sol de las cuatro y media de la tarde se colaba entre las persianas como deseando ser testigo intruso de nuestro momento, no alcanzaba a comprender como se sentía en la realidad lo que había soñado tantas veces, sus tobillos detrás de mi cadera se anudaban fuertemente, mientras sus brazos sujetaba mi espalda aprisionando nuestros cuerpos, parecíamo...
Una escritora canadiense de 33 años, Isabelle Teissier, ha escrito una carta que ha arrasado en las redes sociales. En ella plantea el deseo de tener una relación con alguien combinado con la libertad de no sentirse atada. "Quiero que vayas a tomarte una cerveza con tus amigos, para que al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que nos acurruquemos. Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, pero algunas veces por la tarde; quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día. Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigos. Que me digas que había una chica en el bar que te ponía ojitos. Quiero que me mandes mensajes cuando estés borracho con tus amigos para que me digas chorradas, sólo para que puedas estar seguro de que yo también estoy pensando en ti. Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Que empecemos a reírnos porque estamos probando cosas nuevas y no tiene...