Recobre la conciencia al sentir la inclemencia de los rayos solares que golpeaban de frente sobre mí, al abrir mis ojos sentí que me estaba quedando ciego así que trate de cubrirme el rostro, fue entonces cuando me lleve el susto de mi vida, uno de mis brazos estaba lleno de sangre y sobre el otro descansaba una mujer de cabello rubio, llena de arena cubierta solo por una toalla, ¿que hago yo con esta mujer? ¿que le paso a mi brazo? ¿donde están todos? fue lo primero que se me vino a la mente, al menos esta chica esta re-contra buena!!!, me levante cuidadosamente para no despertar a mi acompañante y trate de recordar que había pasado la tarde y noche de ayer.
Sus tetas pequeñas golpeaban mi rostro, yo trataba sin éxito de capturar aquel pezón entre mis dientes, sus labios entre abiertos a ratos besaban mi boca, a ratos solo jadeaban, cerraba los ojos mientras alzaba la cara buscando callar el ventilador del techo, que con furia giraba ruidosamente. La miraba fijamente a los ojos mientras mis manos sujetaban sus nalgas por debajo de su falda y su sexo arremetía contra el mío en un absoluto frenesí, recargado contra el sillón la firmeza del piso me calaba hondo en los huesos, aun así no podía detenerme, el simple hecho de mirarle con la blusa abierta su pecho desnudo era ya para mi excitante, el sol de las cuatro y media de la tarde se colaba entre las persianas como deseando ser testigo intruso de nuestro momento, no alcanzaba a comprender como se sentía en la realidad lo que había soñado tantas veces, sus tobillos detrás de mi cadera se anudaban fuertemente, mientras sus brazos sujetaba mi espalda aprisionando nuestros cuerpos, parecíamo...
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